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CAOS VEHICULAR. Y otras perlas en el nuevo circuito del agua |
Foto : Malú Torres (PrensaPeruana.com) |
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Por: Malú Torres
Quien ha estado pendiente de su alrededor durante el pasado periodo del feriado seguramente se enteró de la inauguración del “Circuito mágico del agua” del Parque de la Reserva. 13 millones de dólares fueron invertidos en los juegos de luces y espectaculares caídas de agua diseñadas y, además, en la remodelación y limpieza del parque, que ha sido, durante muchos años, zona de asaltos y robos efectuados a los estudiantes de las academias aledañas. En fin, son 180.000m2 de novedades, que intentarán convertirse en un espacio turístico muy visitado a módicos costos (2 nuevos soles en la mañana y 4 durante la noche de los sábados, domingos y feriados).
Sin embargo, no todo es “mágico” en el circuito de las 13 fuentes -y esto debería saberlo el alcalde Castañeda a quien le correspondió de forma directa la inauguración-, pues el pasdo lunes 30 de julio, la apertura del parque al público se convirtió en un mal ejemplo de diversión popular.
Transitar por la av. Petit Thouars a las 8:00 pm era, literalmente, imposible. Quienes iban a través de ella a bordo de un transporte público o particular no podían avanzar más que un par de metros cada cierto tiempo y los que intentaban cruzar veían infructuoso su intento por las decenas de carros mal estacionados o que lo hacían en medio de la pista para poder desalojar a sus ocupantes; así mismo, taxis vacíos esperaban, en el borde de la calle, a que los desesperados que no deseaban aguardar en la inmensa cola de ingreso decidieran regresar a sus casas y todo esto a lo largo de una cuadra.
Lo señalado no es todo…piense, usted, en una sana diversión muy barata y abierta de noche… ¿a quienes puede atraer? Sí, ha acertado, a los ambulantes, que provistos de espadas de luz, artefactos fosforescentes, canastas llenas de galletas, canchitas y algodones de todos los colores iban paseándose por la pista, ya que en la acera no había espacio; esto no solo empeoraba la situación del tránsito, sino que dejaba desagradables rastros de su presencia: basura desperdigada en la calle, muestra de ese maligno chip que tienen demasiados peruanos educados sin esmero.
A estas alturas, la indignación de muchos lectores debe ser bastante alta, más aún por el propósito que, entre comillas, tiene el parque, que es convertirse en una atracción turística. Debe pensar que en la zona no hay tachos, ¿no es así?; pues los hay y si no se divisa uno cerca, siempre hay un bolsillo disponible hasta llegar a la casa. Pero, la pregunta del millón: ¿Dónde estaba la Policía de Tránsito? Bien, quiero “aplaudir” personalmente a esta por no hacer absolutamente nada y, por el contrario, estar conversando en grupos mientras el público hacía su voluntad a lo largo de la cuadra 5 de la avenida Petit Thouars.
Es interesante observar a tanto público deseoso de conocer el circuito, pero, sería mejor observarlo contribuyendo al logro del objetivo mencionado y evitando generar el caos para una mejora del servicio. Señor Castañeda, señores usuarios, las cartas están sobre la mesa. |