El profesor,
doctor en derecho, especialista en derecho mercantil y orgulloso sanmarquino,
Ricardo Beaumont, dicta clases en San Marcos hace 31 años. Los viernes de este
primer semestre, llega a la Facultad de Derecho a las 7 de la mañana y no la
abandona sino hasta las 2 p.m.
Entre los tres cursos que dicta,
disfruta de dos cortísimos intermedios en los que aprovecha a tomar café en sala
de profesores. Un viernes agitado para el candidato al Tribunal Constitucional,
que obtuvo la calificación más alta en la evaluación realizada por la comisión,
y que inexplicablemente no salió elegido en la primera e irregular elección.
Esto sin embargo no le quita el sueño.
Fue en uno de los intermedios que lo
abordamos en el pasillo, saliendo del aula 248, donde nos recibió con una amplia
sonrisa antes de pedirle que nos conceda una entrevista. Y nos concedió la
entrevista con la misma sonrisa. Amablemente, nos condujo a la sala de
profesores, donde sacrificó su café y su corto intermedio para conversar con
nosotros.
“¿Sabías que mi candidatura la ha
propuesto San Marcos?” No realmente, doctor. “Yo enseño acá hace 31 años,
también estudié acá, es un placer conversar con estudiantes sanmarquinos”. El
placer, sin duda, es todo nuestro, doctor Beaumont.
¿Por qué postuló usted al
Tribunal Constitucional?
Bien, lo que pasa es que las
disciplinas jurídicas ahora, como el derecho agrario y el derecho mercantil, han
adquirido una suerte de apellido materno. Ahora se denominan derecho mercantil
“constitucional”, derecho agrario constitucional, derecho laboral
constitucional. O sea, lo constitucional se ha convertido en el apellido materno
de las disciplinas jurídicas.
Yo soy docente de derecho mercantil
en San Marcos hace más o menos 30 años. Y todo esto apunta a que yo creo que un
Tribunal Constitucional puede estar bien organizado si tiene por ejemplo dos o
tres constitucionalistas puros, si tuviera un procesal constitucionalista, un
tributarista, un comercialista, un laboralista…un especialista en cada área. No
se trata sólo de constitucionalistas puros, pues todos somos
constitucionalistas, pero muchos también colaboramos en áreas
específicas.
Yo
vengo participando en las convocatorias anteriores desde el año 95, y siempre he
salido seleccionado. Siempre salía, de los 70, dentro de los seis u ocho
designados, que competíamos para una plaza. Hasta ahí llegaba yo, que
siempre he sido independiente, y como nunca he estado a ninguna tienda política,
siempre me quedaba, porque al final designaban a alguien que pertenecía a alguna
tienda política.
La elección tiene un gran
carácter político
Sí, porque así lo establece la
Constitución. El Tribunal Constitucional es elegido por el Congreso, y el
Congreso es un órgano político. Lo que ha pasado estas últimas semanas es que
hay un clamor ciudadano para que no se elijan como Magistrados del Tribunal
Constitucional a quienes están absolutamente politizados, que pertenezcan a una
tienda partidaria, sino a independientes, porque un órgano tan importante para
la representación nacional, el que está muy politizado es probable que tenga que
terminar pagando factura política a sus correligionarios. En cambio el que es
independiente los ve a todos por igual.
El Dr. Vladimir Paz de La Barra
dijo hace poco en un programa televisivo que tocó las puertas de algunos
partidos políticos, porque si no tenía algún partido de su lado, no tenía
posibilidades de ser elegido. ¿Usted tocó la puerta de algún
partido?
La verdad, no. Lo que pasa es que
uno tiene relaciones profesionales, por ejemplo conozco al Doctor Del Castillo
que es abogado, a la Doctora Lourdes Flores, también abogada…y así una serie de
líderes, por la vida profesional, ya sea de docente o ejerciendo la profesión en
la calle, en el Palacio de Justicia.
Sí vi al doctor Vladimir Paz de la
Barra en televisión, declarando que había tocado algunas puertas. Yo no he
tocado ninguna puerta, pero en conversaciones de índole profesional o social, me
he encontrado con muchas personas y contando que tengo publicados algunos libros
y que soy profesor principal en San Marcos, no faltaba quien me anime, diciendo
“Ricardo, porque no postulas al Tribunal Constitucional”, ahora que había cuatro
plazas. Y ha sido el clamor ciudadano que reclama la presencia de independientes
en el Tribunal Constitucional y el que yo tenga un buen currículo y haber dado
una buena entrevista, lo que me ha conducido a tener el puntaje más
alto.
Usted
cree que si no salía la foto del doctor Ríos Castillo en el almuerzo, habían
probabilidades para rectificar la elección?
Muy improbable. Por ahí leí un
artículo que decía “no hay mal que por bien no venga”, y era interesante ver que
si no salía esa fotografía tendríamos ya los cuatro magistrados elegidos por
política partidaria, y había un señor que parecería estaría vinculado a la
corrupción como se ve en ese almuerzo. Para pertenecer al Tribunal
Constitucional, necesitas gente que sea inatacable, intachable, tanto en su vida
pública como privada.
¿Usted sabía antes que se haga
público en la prensa o a la opinión pública, que había alcanzado el puntaje más
alto en la evaluación?
No, no sabía. Me decían algunos
amigos que trabajan cerca, (y es que San Marcos está en el Congreso, en
Palacio…en todos lados) tanto amigos, colegas, ex alumnos míos, me decían que
tenía buena calificación, me felicitaban por haber logrado un buen puntaje, pero
no sabía que en el currículum tenía 40 sobre 40.
¿Normalmente no se entregaba el
puntaje?
No, nunca nos han entregado
formalmente el puntaje. Más bien uno siempre trata de averiguar el puntaje
preguntando a amigos, o a gente cercana, como cualquier profesional, o como los
alumnos que tratan de averiguar que nota le ha puesto el profesor, ¿no? Es cosa
natural y humana tener curiosidad por saber el resultado de una
evaluación.
¿Y como vio usted el proceso de
elecciones anterior? El proceso de entrevista, evaluaciones, posterior
elección…
Sinceramente en forma correcta.
Tanto el presidente de la Comisión, Aurelio Pastor, que se condujo muy bien,
como el señor Yonhy Lescano, el señor Raúl Castro Stagnaro, el señor Freddy
Otarola, el señor Rolando Souza, el señor Falla La Madrid, todos ellos muy
correctos, muy bien intencionados, sin hacerme ningún sesgo, ningún acto
prepotente, por ser independiente. En Me han escuchado con interés, he
respondido a sus preguntas y repreguntas, he llegado satisfecho y he salido
contento, dejando en manos de ellos la elección, esperando que tomen la mejor
decisión.
¿Entonces como vio o sintió el
primer proceso de elección?
Sinceramente una frustración. Todo
iba bien hasta el momento en el que se apuró el manejo. Había un apuro al decir
“en 30 minutos quiero los cuatro nombres”. Felizmente es un error que ya se
corrigió, creo que hay que voltear la página y mirar para adelante y empezar a
trabajar por el Perú, que necesita que empecemos a trabajar por él
pronto.
¿Y
está usted de acuerdo en que sea la misma comisión la que lleve el
proceso?
Yo
creo que si, porque volver a foja cero implicaría que el proceso se retrace
hasta diciembre o hasta el próximo año. La Constitución dice que hay que
renovar, y la renovación es buena en la vida democrática, los anteriores
magistrados ya cumplieron su periodo y tienen que salir, sangre nueva debe
ingresar con nuevas ideas, y creo que esto debe hacerse pronto, de ser posible
este mismo miércoles, como se ha previsto.
El
congresista Mauricio Mulder ha declarado que no es necesario que exista un
Tribunal Constitucional, ¿Qué opina usted?
Bueno, sobre eso siempre hay
posiciones doctrinarias, en algunos países hay una sala de la Corte Suprema que
se encarga de los asuntos constitucionales, nosotros hemos optado en la
Constitución del 79 y en la del 93 en contar con un Tribunal de Garantías
Constitucionales, y ahora por un Tribunal Constitucional, y mientras no se
modifique la Constitución, mediante Asamblea Constituyente o el Congreso de la
República arreglando la misma Constitución, el Tribunal Constitucional tiene que
subsistir y enmendar los excesos del Poder Ejecutivo, Legislativo o
Judicial.
¿Pero no cree que la declaración
del congresista Mulder, sea un poco tirada de los cabellos? Es decir, sabiendo
lo que el Tribunal Constitucional significa para la vida democrática del país,
sobretodo después de haber sufrido su cierre con las consecuencias ya
conocidas…
Creo que en la vida democrática hay
que ser tolerante con las distintas opciones. A mi no me parece mal que hayan
distintos puntos de vista. Te pongo un ejemplo: los estudiantes encuentran un
libro que muestra una postura, otro que muestra otra, y tal vez un tercer libro
que conjugue ambas, que probablemente sería mucho mejor, y todo eso al final te
enriquece. Así también es la vida democrática, siempre que haya distintas
posturas que se conozcan y se escuchen.
Eso sí, mientras haya una
Constitución que diga tal o cual cosa, se tiene que
respetar.
Claro, pero también levanta
suspicacia que sea Mulder, secretario general del partido de gobierno quien diga
estas cosas.
Si, claro, pero las distintas
posturas para mi son parte de la vida democrática.
¿Y que espera usted del nuevo
proceso?
Pues que se elija de una vez este
día miércoles, que se designe a los nuevos magistrados de la forma que ellos
vean conveniente. La ciudadanía está reclamando más meritocracia, que se
preocupen más de los primeros puestos, pero en todo caso lo que ellos decidan,
reglado por la Constitución, hay que respetarlo.
¿Cómo se sintió usted al saber
que tenía el primer puesto?
Sentí que era una retribución a los
años de esfuerzo, pero sentí también que era un regalo de Dios. Los que somos
creyentes, creemos que finalmente Dios tiene previsto para ti algo y cuando eso
ocurre, pues dices, gracias. A Dios y a todos los amigos que te han ayudado, a
la familia.
Particularmente empecé a recordar
mi juventud, cuando trabajaba en la ventanilla de un banco, mientras estudiaba
para abogado aquí en San Marcos, y en los distintos trabajos, lo que a través de
mis jefes he ido aprendiendo. Recuerdo un jefe que me habló de la docencia, de
la importancia de enseñar. Yo no sabía que podía seguir este camino de enseñar
que es tan importante y que retribuye tanto, no en lo económico, sino los años
de experiencia te enriquecen, y la vida te termina dando una
retribución.
Si el Congreso no determina mi
elección, no pasa nada, con obtener la más alta nota y con esto ya recibí mi
retribución por haber enseñado 31 años en San Marcos.