"Ni silenciosos ni silenciados". El lema del plantón que convocó la Sociedad Nacional de Radio y Televisión en rechazo a las acciones del gobierno venezolano contra el canal RCTV, fue contundente. Y contundentes también los gritos de ¡Libertad de Expresión! que se mezclaron forzosamente con el son de "Chávez no se va", durante el plantón realizado por periodistas peruanos (y algunos venezolanos), en el frontis de la Embajada de Venezuela.
Dicen que el sol sale para todos, y hoy no fue la excepción. Un tibio brillo solar iluminó el estrado levantado en la cuadra 3 de la Arequipa, donde periodistas como Cecilia Valenzuela, Rosa María Palacios, Raúl Vargas y Jaime de Althaus, pudieron levantar su voz de protesta. Y el mismo sol, hacía brillar las banderas rojas y tricolores del estado venezolano que simpatizantes de Hugo Chávez levantaron a una cuadra de la embajada, en la av. Arenales.
El perímetro estaba cercado por rejas y resguardado por policías, a dos o tres cuadras de todos los flancos de la casa venezolana, con afán de evitar enfrentamientos entre ambos bandos. Sin embargo no fue la manifestación chavista la que interfiriera en la de los periodistas, sino la pegajosa melodía caribeña, cuya letra "Chávez no se va", apología directa, sonó durante todo el plantón y a todo volumen desde la embajada.
Los periodistas tienen la palabra
Representantes de diversos medios de comunicación, se pronunciaron condenando todos juntos la no renovación de la licencia de RCTV. En el estrado levantado frente a la embajada se vio a Baruch Ivcher, director de Frecuencia Latina, resguardado por su seguridad y al lado de Cecilia Valenzuela.
Valenzuela tomó la palabra, y aunque desde la manifestación chavista le gritaban "vendida a los intereses de Ivcher", eso pareció no importarle. Recordó que los periodistas peruanos levantan su voz, porque saben lo que significa "que pretendan callarnos". Trajo a discurso entonces, el cierre de Frecuencia Latina, ocurrido hace 10 años, destacando que era un canal que denunció el lado oscuro de un gobierno que para muchos, era el único que había puesto orden en el país.
"Al final muchas dictaduras no caen porque se movilice el pueblo, sino porque los tumban sus actos de corrupción, como sucedió aquí", dijo Cecilia Valenzuela. Y acabó invitando a los periodistas a siempre investigar a los poderes, y a no dejarse callar por nadie: "seguir investigando, y publicar donde se pueda, porque siempre habrá alguien dispuesto a escucharnos o a leernos" acabó diciendo Valenzuela. Los aplausos de las más de 300 personas ahí reunidas, estallaron.
Rosa María Palacios, destacó por su parte, que el Perú tiene ahora algo que Venezuela necesita: libertad de expresión. Haciendo notar su respeto por la marcha pro chavista, tomó como ejemplo la melodía de "Chávez no se va", que habiendo cesado un momento volvió a irrumpir su discurso, para graficar la situación venezolana y el propósito del plantón: "Siempre la misma melodía, siempre el mismo discurso oficial, no hay discrepancia, sólo una voz. En el Perú tenemos libertad de expresión, y vamos a defender a nuestros colegas de RCTV en nombre del pueblo que tiene derecho a la discrepancia en los contenidos, no a una sola voz que se habla 40 horas semanales en cadena nacional (…) No vamos a permitir que este precedente nefasto se extienda por toda Latinoamérica".
Mientras en el estrado desfilaban las voces de distintos periodistas, manifestantes pro chavistas salieron de la Embajada con carteles a favor de Chávez, calificando a los medios peruanos de vendidos y condenando la "inexistencia de la libertad de prensa en el Perú". "Preocúpense por sus medios, no por los nuestros" gritaban a los jóvenes periodistas y estudiantes que alejándose del Estrado oficial, salieron a enfrentar su voz y sus ideales con la de los chavistas. ¿Al final quien ganó este pequeño duelo? En número, los periodistas, en el fondo la libertad de expresión, para ambos.
El manifiesto periodista
El punto final al plantón, Abraham Zavala, presidente de la Asociación de Radio y Televisión, aunque lamentando la actitud de los representantes de la embajada venezolana, bajó del estrado acompañado de varios periodistas representativos y se dirigió a la puerta de la embajada a entregar un memorial que pedía el restablecimiento de la libertad de expresión y la devolución de la señal a RCTV.
Como manifestó luego Zavala, el memorial se llegó a entregar en las manos de alguien que se encontraba dentro de la embajada, que sin embargo parece que lo tiró al suelo, y probablemente al olvido.
Pasada la una de la tarde, y pasado también el brillo solar que acompañó a todas las voces (todas), se dio por terminada la manifestación. Algunas banderas negras con letras blancas que pintaban la frase "Libertad de expresión", y que se habían agitado fervorosamente durante todo el plantón, quedaron paradas en el frontis de la Embajada de la "República Bolivariana de Venezuela".
A pesar de que hubo menos gente de la esperada, pues la policía restringió el acceso (sólo periodistas acreditados y estudiantes con carné), los organizadores consideraron el evento un éxito. Rosa María Palacios, Augusto Álvarez Rodrich y Jaime de Althaus coinciden en que la medida seguro molestará al gobierno venezolano, pero eso no es preocupante. Álvarez Rodrich refirió que "lo más probable es que Chávez nos dedique un Aló Presidente", mientras Palacios recalcó que la prensa difundiría las dos manifestaciones (pro y contra), porque así funciona la verdadera libertad de expresión.
Mientras los periodistas se dispersaban, el son de Chávez no se va, seguía a todo volumen, y sólo se podía hablar a gritos. Sin embargo, ese pegajoso son fue resaltado por todos los periodista peruanos como la señal de éxito de la marcha. No así para el periodista venezolano de RCTV. David Pérez Hanssen, quien participó en el plantón, y consideró que "la bulla es una burla para ustedes, de los que se han sumado a esta protesta pacífica. La embajada venezolana les está diciendo: No me importa lo que vengan a decir". ¿Cuestión de puntos de vista?
Finalmente, Pérez Hansen defendió con orgullo la posición de RCTV, que "prefirió morir de pie que vivir de rodillas". Así, las manifestaciones llegaron a su fin. Los periodistas se dispersaron, mientras de la embajada venezolana salieron algunos simpatizantes chavistas a bailar al mismo son que acompañó la jornada, y que fueron luego dispersados por la policía, que los empujó hacia la av. Arenales, donde la marcha chavista seguía agitando banderas y pancartas.